domingo, 18 de mayo de 2008

Cruz pesada

Un joven, ya no podía más con sus problemas. Cayó de rodillas, rogando:
"Señor, no puedo seguir. Mi cruz es demasiado pesada".
El Señor, como siempre, acudió y le contestó:
"Hijo mío, si no puedes llevar el peso de tu cruz, guárdala dentro de esta habitación. Después, abre la otra puerta y escoge la cruz que tú quieras".
El joven suspiró aliviado.
"Gracias, Señor", dijo, y hizo lo que le había dicho.
Al entrar, vio muchas cruces, algunas tan grandes que no podía ver la parte de arriba. Después, vio una pequeña cruz apoyada en un extremo de la pared.
"Señor", murmuró, "quiero esta que está allá", dijo señalándola.
Y el Señor contestó:
"Hijo mío, esta es la cruz que acabes de dejar"

7 comentarios:

Diana dijo...

Hola
Nada mejor que comparar nuestras penurias con las de los demás, eh?
Según este cuento, siempre hay quien está peor que nosotros.
Pero, si nos conformamos, no corremos el riesgo de no evolucionar, no?
Gracias Hoy Quiero Contarte Un cuento.
Hoy igual que ayer, me ha gustado lee lo que nos ofreces.
Desde Coruña te envío un biquiño.
Diana.

MARNIE dijo...

No hay mal que cien años dure...ni cuerpo que lo resista (eso se dice por mis tierras).
Más besos desde elmismo Atlántico de Diana
Marnie

virgi dijo...

a veces nos quejamos x tonterias y no valoramos lo q tenemos (o lo q no tenemos), y cuando verdaderamente tenemos un PROBLEMA es cuando nos damos cuenta de ello.

felicidades x tu blog, me encanta leer tus cuentos.

Camille Stein dijo...

nos quejamos de insignificancias todos los días... basta con mirar un poco alrededor, intentar comprender las cruces de los demás, dejar de mirarse el propio ombligo

un beso

Pequeña Ainhoa dijo...

es cierto, debemos de mirar alrededor y ver que hay muchas mas cruces e intentar ayudarlos con todo nuestro cariño y fuerza.
Un beso hasta el cielo.
Loly, la mamá de Ainhoa.

Luna Carmesi dijo...

El valor de la comparacion y la perspectiva...

Sara dijo...

¡Cruces pesadas!...grandes, pequeñas, mejores, peores, insoportables...cada uno llevamos nuestra propia cruz y lo realmente precioso es ayudarnos unos a otros con nuestras cruces, al menos siempre que podamos y el mayor tramo del camino posible.
un besito