sábado, 10 de mayo de 2008

La semilla

Muchísimas gracias, Mar (http://www.shoeschocolate.blogspot.com) por regalar este cuento para mi blog.
Se cuenta que allá para el año 250 a.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse. Sabiendo esto, él decidió hacer una competición entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta.
Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío. Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe.
Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó:
- ¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura.
Y la hija respondió:
- No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz."
Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío:
- Daré a cada una de vosotras una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China.
La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean costumbres, amistades, relaciones, etc. El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado.
Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo. Por fín, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas, sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.
En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella.
Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven - la del vaso vacío - sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada. Entonces, con calma el príncipe explicó:
- Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles.

6 comentarios:

Yessi dijo...

Una exelente historia para reflexionar, pues tristemente nos damos cuenta de que día con día esto es algo que se extinge cada vez más, la honestidad parece ser algo que no se encuntra con facilidad.

Saludos.

Sara dijo...

Precioso!!la honestidad... la llevo por bandera y de igual modo la admiro, procuro selecionar a mi ladito gente honesta, porque como dice yessi es una virtud que se extingue cada vez más y que nos hace falta cada vez más al ritmo que se mueve este mundo, o que lo movemos claro está! muy bonito nuevamente y siempre didáctico.
Un besito grande Hoy quiero contarte, disfruta del fin de semana amigo.

Camille Stein dijo...

... qué preciosidad de cuento...

gracias

Pequeña Ainhoa dijo...

un encanto de cuento, la honestidad es algo que por desgracia creó que se va perdiendo y es una pena, porque es una virtud que deberiamos tener siempre y mantenerla.
Un beso hasta el cielo.
Loly, la mamá de Ainhoa.
Buen fin de semana

Xiketä dijo...

Me viene al pelo dada mi situación actual, este cuento.
La honestidad como bien dicen por aqui está extinguiendose, y cada vez más la utilizan unos cuantos sinverguenzas como disfraz para hacernos caer en las redes del engaño a los que somos honestos de corazón.
Es un cuento precioso!

Besos

Unknown dijo...

La honestidad es el valor que practicado día a día nos lleva a la integridad. Y bueno por que no ver el otro lado de la moneda gracias a todas las personas honestas que aún existen aún hay bondad y esperanza en este planeta, Trabajemos juntos para que día a día seamos más

-J