sábado, 17 de mayo de 2008

El leñador tenaz

Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; así que un leñador se decidió a hacer buen papel.
El primer día se presentó al capataz, quien le dio un hacha y le designó una zona.El hombre entusiasmado salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles.
— Te felicito – dijo el capataz — sigue así.
Animado por las palabras del capataz, un leñador se decidió a mejorar su propio record; así que esa noche se acostó bien temprano. Por la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que quince árboles.
— Me debo haber cansado – pensó y decidió acostarse con la puesta del sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco y el último día estuvo toda la tarde tratando de cortar su segundo árbol.
Inquieto por lo que pensaría del capataz, un leñador se acercó a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se esforzaba al límite de desfallecer. El capataz le preguntó:
— ¿cuanto hace que no afilas tu hacha?— ¿afilar? No he tenido tiempo de afilarla, he estado muy ocupado cortando árboles.

11 comentarios:

Xiketä dijo...

Esta historia me recuerda que....necesito vacacionessss!!!!!!
Muy chula, como todas!
Felicidades por este blog tan entretenido.
Besos

Camille Stein dijo...

es como empezar la casa por el tejado... lo primero es lo primero, descartar la ansiedad, ordenar las prioridades, no saltarse los pasos necesarios para la consecución del objetivo... un beso

Mediterráneo dijo...

¡Siempre hay prioridades!

No me quiero imaginar a este leñador despues de afilar su hacha, éste nos deja sin un árbol, jajaja

Besos, CuentaCuentos

MARNIE dijo...

Hola Cuenta.., estoy un poco apretadilla de tiempo (cuestiones de trabajo) aún así me cuelo, aquí, para leerte porque no quiero perderme ninguna de tus historias. Me gusta la de hoy, pero la del niño del helado de chocolate me ha entandado!!
Besos desde la esquinita
Marnie

MARNIE dijo...

entandado = encantado
jeje
Marnie

Luluji dijo...

hehehe
si, mama por si te la destral afilada :)
Simpàtic conte, petons maco, molt bon cap de setmana.

Nalia dijo...

qué cierto... jeje había leído ese cuento en algún sitio y no recuerdo donde!

muy bueno como todos los demás!!

un beso!!

Sara dijo...

Muy bonito!!! a veces nos cegamos tanto tantisimo en un objetivo que dejamos de lado lo lógico, nosotros mismos y nuestras herramientas propias.
un besito grande amigo

Pequeña Ainhoa dijo...

Mi paso diario por este blog es siempre un placer, me encanta leer tus cuentos.
Un beso hasta el cielo.
Loly, la mamá de Ainhoa

María dijo...

Muy bueno me ha parecido este cuento y qué realidad y práctico llega a ser en la vida diaria, a veces, nos cegamos empeñándonos a hacer algo pensando en que es lo mejor, y resulta que a la larga, estamos equivocándonos, que fue tiempo perdido, y deberíamos haber empezado por otro sitio.

Un abrazo.

P. Valdez dijo...

Buen dia >

Totalmente de acuerdo , simpre hay qu eafinar bien todos nuestros sentidos y de manera tangible todas nuestras herramientas, al ingeniero se le pide ajuste sus analisis, al doctor que revise de nuevo los sintomas , al cocinero que lea de nuevo l areceta afile sus cuchillos, y asi cada quein sabe que tenemos como herramienta principal para lograr neustros resultados no solo esperar que siempre sea lo mismo.