viernes, 4 de abril de 2008

La carreta vacía

Caminaba con mi padre, cuando se detuvo en una curva y, después de un pequeño silencio, me preguntó:
- ¿Oyes algo más, que el cantar de los pájaros?

Agudicé mis oídos y algunos segundos después, le respondí:

- Sí, es el ruido de una carreta.
- Éso es, - me dijo. - Es una carreta vacía.

Pregunté a mi padre:- ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la hemos visto?

Entonces, otra vez mas, me mostró su sabiduría:

- Es muy fácil darse cuenta: "Cuánto mas vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace".


Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y tratando con superioridad a los demás... O a aquellos, que no pueden estar, sin el estímulo de parlantes o de un televisor, que impiden todo tipo de diálogo, tengo la impresión de oir la voz de mi padre diciendo:- "Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace" Y a la vez : "cuánto se regocija el corazón, cuando vemos pasar una carreta repleta de carga preciosa... Silenciosa... Plena

La carreta vacía (Power point)

2 comentarios:

Juan J. Carrasco Lozano dijo...

Me ha encantado este cuento, que deberíamos recordar mas a menudo en nuestras vidas. Fantástico trabajo. Felicidades.

ALBANERY dijo...

Hermosa y verdadera historia